3.07.1 Hueso esponjoso (trabecular)

El hueso esponjoso constituye la mayor parte del tejido óseo de los huesos cortos, planos y de forma irregular y de la epífisis de los huesos largos. 

El tejido esponjoso de los huesos de la pelvis, las costillas, el esternón, las vértebras, el cráneo y los extremos de algunos huesos largos es el único reservorio de médula ósea roja y por lo tanto, de hematemesis en los adultos. 

El hueso esponjoso no contiene verdaderas osteonas. 
Está formado por laminillas dispuestas en un encaje irregular de finas placas de hueso llamadas trabarlas. 

Los espacios entre las trabéculas de algunos huesos están ocupados por la médula ósea roja productora de células sanguíneas. 

En el interior de las trabarlas existen eritrocitos, situados en lagunas de las que parten conductillos radiales. 

Los vasos sanguíneos del periostio penetran a través del hueso esponjoso. Los eritrocitos de las trabarlas reciben su nutrición directamente de la sangre que circula por las cavidades medulares.



•El hueso esponjoso es el principal constituyente de las epifisis de los huesos largos y del interior de la mayor parte de los hueso.